Encontré unos modestos pero útiles consejos de un autor que me es muy querido, Martín Descalzo, cuya lectura recomiendo. Una original lista de 24 prácticas maneras de hacer el bien sin costo para el bolsillo. Retenga al menos la mitad, y verá que sus relaciones humanas mejoran.Primero, apréndase y trate por su nombre a la gente que trabaja con usted, a los que se le cruzan habitualmente en el ascensor, escalera o casino. Un primer gran adelanto. Multiplique el saludo, incluso a los semi-conocidos. Mejor de más que de menos.
Busque agradar al otro en al menos una cosa durante el día. La pretensión de caer bien en todo es ingenua pero ¿qué cuesta un pequeño detalle?
Piense, por principio, bien de todo el mundo. Presumir buena fe de las personas es humano; otra cosa, es diabólico. Habitúese a sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.
Nos cuestan las visitas a los enfermos, sobre todo si son crónicos. Es un gesto de caridad elemental. En alguna oportunidad nos encontraremos nosotros en una situación parecida.
Habitúese a hacer favores y concederlos antes de que terminen de pedírselos. Pequeños gestos que valen oro hoy en día.
Olvide las ofensas y sonría especialmente a los ofensores. Aguante a los pesados y trate con antipáticos. Quizá uno mismo es el pesado y no se da cuenta. Converse con los sordos sin ponerse nervioso. No ponga cara de vinagre escuchándolos. Preste libros aunque le pierdan alguno. Devuélvalos usted. Regale ánimo a los ancianos, no engañándolos como niños sino subrayando en ellos todo lo positivo.
Conteste, si le es posible, a todas los emailes y recados personales. Haga regalos pequeños, que demuestren el cariño pero no creen la obligación de ser compensados con otro. Y menos hacerlos con la idea peregrina de ser retribuidos. Entre más discretos, mejor.
Algo hemos mejorado en la puntualidad, pero nunca está demás recordarlo. Acuda puntualmente a las citas, aunque usted tenga que esperar. Si se compromete a ir, no se ausente o venga con excusas de último minuto.
Nos gusta escuchar cosas buenas de nosotros pues bien ¿cuándo fue la última vez que le dijo a otro lo bueno que escuchó de él? Un buen ejercicio. De la misma manera, así como esparcimos desventuras, acostúmbrese a dar buenas noticias y ver lo positivo en los acontecimientos. Siempre hay pájaros de mal agüero. No sea uno más.
Exponga con respeto y buen tino sus razones en las discusiones, sin tratar de aplastar al otro. La mejor negociación será aquella en que ambas partes se sientan beneficiadas.
Si debe mandar, hágalo en buen tono, con respeto, haciendo sentir bien al otro. No grite nunca. Es signo de debilidad y escasez de inteligencia. Quien tiene la razón, no tiene necesidad de alzar la voz. Y creo que ya tenemos los 24 consejos. Como sea, con solo 10 de ellos tenemos tarea para rato.
P.Hugo Tagle
