Archive for the ‘cura Hugo’ Category

No Todo es futbol


2010
07.06


Encontré unos modestos pero útiles consejos de un autor que me es muy querido, Martín Descalzo, cuya lectura recomiendo. Una original lista de 24 prácticas maneras de hacer el bien sin costo para el bolsillo. Retenga al menos la mitad, y verá que sus relaciones humanas mejoran.
Primero, apréndase y trate por su nombre a la gente que trabaja con usted, a los que se le cruzan habitualmente en el ascensor, escalera o casino. Un primer gran adelanto. Multiplique el saludo, incluso a los semi-conocidos. Mejor de más que de menos.
Busque agradar al otro en al menos una cosa durante el día. La pretensión de caer bien en todo es ingenua pero ¿qué cuesta un pequeño detalle?
Piense, por principio, bien de todo el mundo. Presumir buena fe de las personas es humano; otra cosa, es diabólico. Habitúese a sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.
Nos cuestan las visitas a los enfermos, sobre todo si son crónicos. Es un gesto de caridad elemental. En alguna oportunidad nos encontraremos nosotros en una situación parecida.
Habitúese a hacer favores y concederlos antes de que terminen de pedírselos. Pequeños gestos que valen oro hoy en día.
Olvide las ofensas y sonría especialmente a los ofensores. Aguante a los pesados y trate con antipáticos. Quizá uno mismo es el pesado y no se da cuenta. Converse con los sordos sin ponerse nervioso. No ponga cara de vinagre escuchándolos. Preste libros aunque le pierdan alguno. Devuélvalos usted. Regale ánimo a los ancianos, no engañándolos como niños sino subrayando en ellos todo lo positivo.
Conteste, si le es posible, a todas los emailes y recados personales. Haga regalos pequeños, que demuestren el cariño pero no creen la obligación de ser compensados con otro. Y menos hacerlos con la idea peregrina de ser retribuidos. Entre más discretos, mejor.
Algo hemos mejorado en la puntualidad, pero nunca está demás recordarlo. Acuda puntualmente a las citas, aunque usted tenga que esperar. Si se compromete a ir, no se ausente o venga con excusas de último minuto.
Nos gusta escuchar cosas buenas de nosotros pues bien ¿cuándo fue la última vez que le dijo a otro lo bueno que escuchó de él? Un buen ejercicio. De la misma manera, así como esparcimos desventuras, acostúmbrese a dar buenas noticias y ver lo positivo en los acontecimientos. Siempre hay pájaros de mal agüero. No sea uno más.
Exponga con respeto y buen tino sus razones en las discusiones, sin tratar de aplastar al otro. La mejor negociación será aquella en que ambas partes se sientan beneficiadas.
Si debe mandar, hágalo en buen tono, con respeto, haciendo sentir bien al otro. No grite nunca. Es signo de debilidad y escasez de inteligencia. Quien tiene la razón, no tiene necesidad de alzar la voz. Y creo que ya tenemos los 24 consejos. Como sea, con solo 10 de ellos tenemos tarea para rato.
P.Hugo Tagle

Rico McPato alternativo. Sobre donaciones y solidaridad


2010
07.05


Recuerdo de niño las historietas de Pato Donald y su avaro tío, Rico McPato. Este último, de gran fortuna y tacaño, se ufanaba de nadar, literalmente, en una piscina de dinero y no gastar casi nada. Como amuleto, tenía una moneda de un centavo, la que guardaba celosamente en una caja fuerte.
Recordé este gracioso personaje al leer sobre el llamado de Warren Buffett y Bill Gates a sus pares a donar la mitad de su fortuna en vida o bien dejarlo testado para después de su muerte. Es una invitación conocida como “Promesa de Donar”, que pide en forma pública a los millonarios de EEUU que se comprometan a dar al menos la mitad de su fortuna a organizaciones de caridad. Un desafío gigantesco, si se considera que el alma humana se aferra a los bienes, casi en directa proporción a su acumulación. Y esto a todo nivel. Siempre tenemos cerca alguien más necesitado.
No veo el problema en que exista gente muy adinerada, mientras con ello creen trabajo y bienestar para otros. Hay personas y familias que, con mucho esfuerzo y trabajo, han acumulado grandes fortunas, que son ejemplo de notable y gran generosidad; que, no solo han donado dinero, sino que han creado más y mejores fuentes de trabajo, corriendo riesgos, donde otros apuestan a cómodas rentas.
Así y todo, hay que recordar que sobre toda propiedad existe una hipoteca. Los bienes se nos han dado en administración, no somos sus dueños. La acumulación mezquina de riqueza puede transformarse en un grave peligro.
Así entonces, el problema es la avaricia o el construir fortunas a costa del esfuerzo ajeno, de torcer la mano a la ley o con subterfugios de dudosa moralidad. Eso da para otro tema por lo que me limito a las ganancias honestas.
Más de uno me recordará el dicho evangélico de que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Pero es igualmente bueno hacer el bien y darlo a conocer, para que otros aprendan y sigan ese buen ejemplo.
Pero, más que donaciones, hay que apuntar a la creación de una mayor participación en la riqueza producida. “La caridad comienza donde termina la justicia”, dice el Padre Hurtado. Primero lo justo, luego limosna. Las cifras que hablan de la mala distribución de la riqueza a nivel mundial son de sobra conocidas y pareciera que no logramos dar con las fórmulas que, sin desincentivar el desarrollo y la creatividad, mejore esta injusta situación, que aumenta peligrosamente antes que disminuir.
De este mundo nos vamos como llegamos, desnudos, solo con la conciencia de haber hecho el bien, la tristeza de haberlo omitido o, lo peor, el tardío arrepentimiento de haber obrado directamente mal. Hacer el bien aquí y ahora tiene ya grandes recompensas y solo tenemos esta vida para hacerlo. Lo mejor de toda riqueza es que posibilita el hacer el bien a otros. No se trata de caridad. Es justicia.